Cromos inolvidables: Hadzibegic

Fuente: Todocoleccion

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Con el Real Betis Balompié prácticamente condenado al descenso a la Liga Adelante después de un ejercicio lleno de sobresaltos para el club, hoy voy a pararme a analizar la figura de un exfutbolista verdiblanco al que curiosamente también le tocó vivir esa desagradable experiencia de perder la máxima categoría durante su etapa como entrenador del conjunto de Heliópolis, allá por el año 2000 (esa temporada guarda muchas similitudes con la actual). Querido como pocos por la afición del Benito Villamarín durante las dos campañas en que vistió la camiseta de la entidad de la Avenida de la Palmera, cariño que se manifestó en que llegara a ser rebautizado por una grada que convirtió al Faruk que llegó de Sarajevo en un más cercano “Pepe”. Hablo, como no podía de ser de otra forma, de Hadzibegic.

Criado deportivamente en el FK de su Sarajevo natal, formaría parte del equipo que más protagonismo daría al fútbol bosnio en la por entonces liga yugoslava a principios de los ochenta. Una Copa en 1983 y un título de Liga dos años más tarde, dos participaciones en la Copa de la UEFA y su consolidación en la por entonces aglutinada selección balcánica (jugó la Eurocopa de Francia en 1984) le servirían como trampolín para salir en dirección a una competición más exigente.

Fuente: El Mundo Deportivo

Fuente: El Mundo Deportivo

En el verano de 1985 desembarcaría en un Betis en plena reestructuración tras la “jubilación” de dos símbolos como Esnaola y Cardeñosa y el traspaso de Gordillo al Real Madrid. Debutaría en el Trofeo Ciudad de Sevilla ante el Peñarol apenas veinticuatro horas después de llegar a Sevilla: pese a caer en la tanda de penaltis, destacó su firmeza en el centro de la zaga. El 1 de septiembre saltaría por primera vez al césped del Villamarín en encuentro oficial. El rival no era un cualquiera, sino el Real Madrid de Butragueño, Hugo Sánchez y Gordillo, que volvía al lugar donde se había consagrado. Tras un partido lleno de emoción y con un expulsado por bando Valdano pudo rescatar un punto a tres minutos del final del encuentro.

Asentado en el esquema de su entrenador, no se perdería ni un partido de la liga, jugando la totalidad de los minutos, algo sólo igualado por el guardameta Cervantes. No pudo con él ni una intoxicación alimentaria que sufrió la plantilla a inicios de octubre, que había pusto en duda la celebración del choque ante el Español. A su aportación defensiva unió además un gol en la primera vuelta, que valió dos puntos ante el Hércules de Manolo Villanova.

Fuente: El País

Fuente: El País

Sin embargo, y pese a lo bien que le rodaban las cosas a nivel personal, no ocurría lo mismo a nivel colectivo. Pese a estar en una zona tranquila de la tabla, la tensión en la capital hispalense iba en aumento, estallando por el lugar habitual, el banquillo. Carriega cedió su lugar a un mito del beticismo como Luis del Sol, con el que la clasificación no varió en exceso, acabando el equipo en octava posición.

Fuente: Manquepierda

Fuente: Manquepierda

Finalizado el campeonato, llegaba el momento de disputar la Copa de la Liga, donde Hadzibegic y sus compañeros dieron cuenta del Osasuna en primera fase, del Valencia en cuartos y del Zaragoza en semifinales para citarse con el Barça en la final. En la ida los béticos se impusieron por la mínima gracias a un gol del ahora entrenador verdiblanco Calderón, pero tres días más tarde en su feudo del Camp Nou los culés remontarían esa ventaja con los tantos de Amarilla y Alexanco, dejando al Betis con la miel en los labios. Los rescoldos de ese partido llevaron a Faruk a ser sancionado con tres partidos por dirigirse de forma peyorativa al colegiado del encuentro, el vizcaíno Urizar Azpitarte.

No tuvo que purgar su “pecado”, y el 1 de septiembre de 1986 formó en el equipo que saltó al Villamarín para recibir al Sabadell, y que acabó con el triunfo local in extremis gracias a Gabino. Con un estatus ganado a base de fiabilidad, el bosnio creció aún más al aumentar su aportación ofensiva gracias al balón parado. Tres penas máximas consecutivas anotadas por el balcánico le convirtieron en un todo un seguro en este apartado, aunque también es cierto que ninguno de los tres sirvió para sumar un sólo punto.

Fuente: El Mundo Deportivo

Fuente: El Mundo Deportivo

Volvería a marcar ante el Sporting, y en esta ocasión su gol valió los dos puntos en juego ante los asturianos. Fijo nuevamente en el eje defensivo, lo jugaría prácticamente todo en ese curso futbolístico, en el que el Betis volvió a pulular en tierra de nadie. Metido en el grupo intermedio junto a Atlético de Madrid, Real Sociedad, Valladolid, Murcia y Sevilla, el equipo jugaría diez partidos más en los que sumaría cinco victorias, cuatro empates y una victoria para perder un puesto y terminar noveno. Más polvareda levantarían unas declaraciones suyas a Interviu en las que dejaba entrever el posible consumo de sustancias dopantes por parte de la plantilla del Mallorca.

Parecía que su etapa en Sevilla continuaría, pero discrepancias con el presidente Gerardo Martínez Retamero provocaron su salida a finales de  junio de 1987 rumbo al Sochaux francés. En el Auguste Bonal se convertiría en todo un referente, sumando más de doscientos encuentros con los “cachorros” en siete años. En ese período también disputaría el Mundial de Italia, el útimo que jugaría Yugoslavia como tal, y en el que Hadzibegic tuvo la mala suerte de fallar la pena máxima que dejó fuera de las semifinales a su país.

En 1994 dijo adiós a Montbéliard tras ser traspasado al Toulouse, con el que sólo jugaría ocho partidos para retirarse a final de esa misma temporada y pasar directamente a la dirección técnica. Fue, cómo no podía ser de otra forma, en el Sochaux, al que llevó al ascenso a la Ligue 1, tras lo que dió un paso adelante al comprometerse con la selección de Bosnia-Herzegovina.

Tras su debut internacional, le llegó el tercer “bombón” como entrenador, aunque el relleno estaba envenenado. Decidió aceptar la proposición de un Betis moribundo que había fracasado con Griguol y Hiddink: cogió un equipo hundido con mínimas posibilidades de salvación a falta de tres jornadas, y a pesar de conseguir dos victorias a domicilio no pudo culminar el milagro de la permanencia. Continuó ligado a la institución en la dirección deportiva antes de volver a Francia en diciembre de 2002 para hacerse cargo de un Troyes que buscaba huir de la zona baja de la tabla.

Fuente: El Mundo

Fuente: El Mundo

A partir de 2005 continuaría su carrera en Turquía, dirigiendo a Gaziantepspor, Diyarbakirspor y Denizlispor. Fue en este último club donde apareció la oportunidad de volver a dirigir al Betis, pero finalmente Luis Fernández fue el elegido por Lopera. Fracasada esa opción, retornó al fútbol galo en 2007: Chamois, Dijon, Bastia fueron sus siguientes destinos antes de firmar por el Arles-Avignon, el último equipo al que ha dirigid hasta la actualidad.

Fuente: FIFA

Fuente: FIFA

Vinculado a la Federación Bosnia de Fútbol, “Pepe” disfrutará este verano de la primera participación mundialista de su país. Mientras tanto, espera nuevas opciones de sentarse en un banquillo, como la que se presentó tras la destitución de Garrido, y en la que su antiguo compañero Calderón le ganó la partida.

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