Balón de partido: Ghiggia

Ghiggia

Ahora que ya tenemos a muchas selecciones para el Mundial del año que viene en Brasil, es buen momento para recordar recordar un gol que paró el mundo: el “maracanazo” de Ghiggia.

Todo parecía de cara para que Brasil se hiciera con el título en 1950. La FIFA había designado al país carioca como escenario de la primera Copa del Mundo tras la II Guerra Mundial (en detrimento de Suiza, que había sido designada previamente), y además la “verdeamarela” contaba con una grandísima selección, en la que sobresalía el goleador Ademir.

En la primera ronda, en la que participaron trece selecciones encuadradas en cuatro grupos, los anfitriones consiguieron brillantemente su clasificación para el novedoso cuadrangular final al vencer a México y Yugoslavia y ceder un empate ante Suiza. Le acompañaron a esta fase España, Suecia y Uruguay, que se vió favorecida al tener que enfrentarse únicamente a Bolivia, a la que vapulearon sin piedad (8-0).

Los brasileños aceleraron en la ronda decisiva, imponiéndose claramente a Suecia (7-1) y España (6-1), y plantándose en la última jornada con sólo un punto de ventaja sobre los charrúas, que tras empatar con España (2-2), habían vencido in extremis a Suecia (3-2).

Todo el país se preparaba para celebrar el título brasileño. De hecho se dice que hasta el presidente de la FIFA llevaba en uno de sus bolsillos un discurso en homenaje a los campeones, escrito en portugues. Pero los dioses del fútbol a veces son caprichosos, y lo que sucedió ese 16 de julio de 1950 en un Maracaná abarrotado estaba lejos de ajustarse al guión previsto.

Brasil salió dispuesto a finiquitar el título por la vía rápida, pero tuvieron que esperar al minuto 47 para ponerse por delante gracias al tanto de Friaça.

Ante el empuje local los celestes se vieron obligados a capear el temporal para evitar encajar más goles. Esa estrategia destinada a enfriar el encuentro les funcionó a los uruguayos, que empataron el marcador por medio de Schiaffino.

Ese gol dejaba el futuro de la Copa Jules Rimet en el aire, hasta que a 11 minutos del final llegó la jugada decisiva. Una cabalgada por banda derecha de Ghiggia es finalizada por el “Ñato” con un potente derechazo que se tragó literalmente Moacir Barbosa. Era el final del sueño brasileño: Ghiggia subía al Olimpo del fútbol, mientras Barbosa tuvo que pasar el resto de su vida con el estigma de haber decepcionado a todo un país.

Más de medio siglo después Alcides Ghiggia recordaba esa legendaria jugada (00:25) para Sky Sports Italia, donde también rememora su frase más famosa: “Solo tres personas han conseguido silenciar al Maracaná…Sinatra, el Papa y yo”.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: